
De los muchos titulares que he podido leer como conclusión del ya clausurado XVI Congreso Nacional del PP, el más curioso ha sido este, que hago mío.
Desde que puse rumbo a Valencia no he tenido la oportunidad de narraros nada de lo allí acontecido. Supongo que habéis tenido sobrecarga de información al respecto por lo que de seguro se os habrán escapado muy pocas cosas.
Cuando el viernes por la tarde llegué a Valencia me enteré que ante la ausencia de Pablo José Flórez Rodríguez, de 19 años, el más joven era yo, apenas unos meses mayor.
Desde ese momento a unos cuantos medios (y alguno más) les entró la curiosidad por saber qué pintaba un chico de 19 años en un cónclave político. Algunos no se cortaban un pelo y lo preguntaban directamente como si no fuesemos españoles de pleno derecho o no nos afectase la política.
También resultaba anecdótico que el compromisario de mayor edad, Manuel Gasset Dorado, se apellidase precisamente como yo, lo que algunos aprovecharon para anunciar que bisnieto y bisabuelo estaban en el mismo barco, que no es verdad.
Por lo demás todo tal y como os lo han contado, o por lo menos casi.
Me sorprendió el titular de El Mundo en portada anunciando que el PP había adoptado un sistema de primarias, una forma de que su director saliese aireado de su apuesta más firme, tras su batalla contra Rajoy, en este congreso.
En realidad se ha adoptado un proceso más transparente y más participativo, inédito en España, y que provocará que el militante sepa, cuando vota a los compromisarios, quienes se presentan y a quien apoyan. Algo que por mucho que se empeñen algunos para salvar su figura, no es un sistema de primarias.
El partido está unido, bajo un mismo proyecto y unos mismos principios. Un 85% de los compromisarios respaldó la candidatura de Rajoy.
De Cospedal, la nueva secretaria general, ha puesto un punto y aparte tras la resaca del 9M: “Dejaremos de dar titulares del PP y vamos a darlos del Gobierno”. Que así sea.